¿QUÉ TIPO DE ESCRITOR@ SOY?

Escribir no es fácil.

Escribir un relato es complicado.

Escribir una novela es una tarea titánica.

Mi mayor problema siempre ha estado en cómo manejar y ordenar la información necesaria para escribir mis historias. La cantidad de datos y detalles a tener cuenta es abrumadora.

Un día decidí buscar ayuda porque me estaba volviendo loca con mi novela. Le pregunté al Mr. Google cómo se organizaban los profesionales para no morir en el intento y las respuestas del buscador fueron de gran ayuda.

De entre todos los artículos que encontré me llamaron la atención los que te preguntaban qué tipo de escritor eres. Nunca se me había pasado esa cuestión por la cabeza. Ni si quiera sabía que hubieran diferentes tipo de escritores. ¡Qué ignorante!

La mayoría de artículos que he encontrado se refieren a dos tipos de autores: escritores de brújula y escritores de mapa o ¿Cómo funciona tu cerebro si tuvieras que lanzarte a una piscina?

-Escritores de brújula. Es el aventurero, el que se tira a la piscina sin preocuparse si hay agua suficiente para no abrirse la cabeza y confía en su propio cuerpo para superar cualquier contratiempo.

 -Escritores de mapa. Es el planificador, el que mide la cantidad de agua en la piscina, el pH, la temperatura, la densidad, la zona óptima para entrar y el ángulo adecuado, etc…

También hay un tercer tipo de autores a los que no se hace tanta referencia:

-Escritores híbridos. Son una mezcla de los dos anteriores. El que sí mide la cantidad de agua en la piscina y la temperatura, pero no le preocupan el resto de detalles porque su cuerpo estás listo para afrontar los problemas que vayan surgiendo.

Si no habéis entendido mis preciosas metáforas os dejo la definición más técnica que hace Ana Katzen en su artículo Planificación literaria I: los tres tipos de escritor.

A mi también me gustaría aportar mi granito de arena a este asunto y creo que en esta calificación hace falta mencionar a un tercer tipo de autor:

-Escritor veleta: Es quien se deja arrastrar por el viento a diferentes piscinas, no se queda en ninguna y se salta todas las normas de uso de cada lugar. (No vale reírse). Creo que este tipo de autor está muy presente en los escritores principiantes y me arriesgaría de decir que la mayoría de los que escribimos alguna vez hemos sido así.

Después de conocer los diferentes tipos solo queda preguntarse

¿QUÉ TIPO DE ESCRITOR@ SOY?

Yo una vez juré a los cuatro vientos que era escritora de brújula.

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Yo jurando a los cuatro vientos: “A mis dioses (de mis historias) pongo por testigo de que soy una escritora de brújula”

Me estaba mintiendo a mi misma. Me decía que yo era una aventurera, que no podía centrarme en planear una historia porque era como cortar las alas a mi creatividad (metáfora sobada) y que era un aburrimiento máximo tener que hacer un trabajo de organización previo a la escritura. Vamos que me lanzaba a una piscina sin agua, de cabeza y con los ojos cerrados.

Este autoengaño era mi manera de negar que soy poco disciplinada y que me dejo llevar por los caprichos de mi mente fantasiosa. ¡Claro! ¿Quién tiene la suficiente fuerza de voluntad para resistirse a esa idea que te golpea el seso como si hubieras metido los dedos de las manos y los pies en un enchufe?

Esa idea es lo mejor del mundo. Da vueltas en mi cabeza como en una lavadora, despacio primero, solo un par de giros, y después entra en centrifugación: imposible detenerla, entra en bucle y la idea se repite sin cesar. Yo solo quiero golpearme contra algo para que pare…

Niños, la violencia no es la solución.

Sé que es difícil controlar los pensamientos, pero no es nada que no se pueda conseguir con algo de práctica porque si te dejas arrastrar por esa primera idea estas perdido. Puede que te dejes seducir por su aspecto, su maquillaje, pero eso es solo temporal. Después de lanzarte a la piscina, sin agua, sin cabeza y sin ojos, puedes haber sobrevivido los primeros días, aunque pronto notarás que esa idea dejará de ser tan seductora como lo era en un principio.

Entonces intentarás salvarla: escucharas al viento. Irás de un lado para otro buscando la cura que la resucitará milagrosamente, aunque sabes, muy, muy adentro, que es algo imposible, que esa idea ya nació muerta. Aun así seguirás hasta el fin de los días, o hasta que te aburras o hasta que otra nueva idea te vuelva a golpear, yendo de una piscina a otra sin encontrar lo que buscas, lo que necesitas. Esto me ha pasado a mi y hasta hace muy poco no me había dado cuenta, así que me he buscado un nombre para este tipo de autor:  escritor veleta.

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Las veletas son peligrosas

Por desgracia he sido escritora veleta durante demasiado tiempo y muchas de mis historias (por ahora puedo contar unas 7) se han quedado por el camino. Con este loco método pude acabar una, pero me costó nueve años, y a día de hoy no se puede leer.

Cuanto antes te des cuenta de que eres un escritor veleta, mejor. Debes alejarte del viento y avanzar, con brújula o mapa o  lo que sea.

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En busca de aventura.

Muy pocos autores pueden decir que son escritores de brújula porque se necesita tener un tipo de pensamiento muy específico además de una memoria envidiable. Este tipo de autores no planean la historia de antemano, sino que la descubren mientras la escriben. Ellos mismos pueden sorprenderse tanto o más que los lectores cuando la trama toma caminos que no se imaginaban o el final de la novela no se parece en nada a cómo se lo habían imaginado.

Ser un escritor de brújula es lanzarse a la aventura, pero eso no quiere decir que antes no se piense largo y tendido sobre muchas cosas relacionadas con la historia que se quiere contar. Este manera de gestionar la información se puede parecer a la del escritor veleta, pero os aseguro que no tiene nada que ver.

old treasure map
Lo tengo todo planeado.

Si vuestra respuesta a la pregunta ha sido: soy escritor de mapa, supongo que entonces serás una persona muy organizada. Como ya he dicho antes, yo no lo soy. He leído bastante acerca de planificar antes las novelas y hay un montón de técnicas para hacerlo sin perderte, pero me aburre el proceso. Supongo que en mi caso viene de deformación profesional, de mi parte artística, que prefiere la inmediatez a la planificación. Nunca me he llevado muy bien con las normas o con los procesos de seguir el paso 1, paso 2, paso 3… Creo que me gusta demasiado la experimentación.

Los escritores de mapa planean la novela por adelantado. Todo tiene que encajar: trama principal, subtramas, personajes, capítulos, escenas… Este trabajo previo facilita la labor de escritura porque no hay mucho más de lo que preocuparse, solo hay que disfrutar de la escritura.

¿Y si la respuesta a la pregunta principal de este artículo es que ninguno de los tipos de escritores encaja contigo? Conmigo tampoco. Con la veleta no llego a ninguna parte, con la brújula me pierdo y con el mapa me agobio.

Entonces ¿eso significa que lo estoy haciendo mal?

En absoluto. Creo que este tipo de calificaciones son muy generales y es una manera de explicarnos los unos a los otros cómo gestionamos la información. Eso no significa que tengas que ser un solo tipo de escritor.

Después de darle muchas vueltas a este asunto en mí lavadora particular (mi cabeza), he llegado a la conclusión de que mi método de trabajo combina características de todos los tipos de escritores mencionados y algunos detalles más. Sería entonces una escritora híbrida. El título tiene menos glamour que ser escritor de brújula o de mapa, pero creo que describe muy bien mi manera de trabajar.

Me gusta trazar algunos esquemas sobre la historia en la que trabajo, grandes rasgos, ir de A a B. Quizás apuntar algunos detalles significativos para la trama, elementos muy generales que eviten que me pierda y tengo que confesar que uso mucho las imágenes. Es un componente más para mi técnica de escritura (que sigo desarrollando). Como ya comenté en otro artículo (Cómo crear personajes literarios con técnicas visuales) soy una persona visual y mi manera de organizar mi mundo siempre será a través de las imágenes.

Por mi propia salud mental, intento que este proceso previo a ponerme a escribir no sea demasiado largo porque sino puedo entrar en el terreno de la veleta y como ya he explicado antes, no iría a ningún sitio. Es cierto que dejo muchas cosas sin perfilar porque me gusta ir descubriendolas mientras avanzo en la historia, creo que es una de mis mayores motivaciones para escribir.

Quizás este sistema, un poco caótico, tengo que reconocerlo, no es el mejor ejemplo ni la mejor manera para llegar a convertirme en una escritora profesional, pero a mi me funciona. Llevo usándolo desde que empecé con la novela que estoy escribiendo y la verdad es que he llegado más lejos que en ninguno de los otros proyectos anteriores: 108.000 palabras y voy por la mitad del borrador.

También debo reconocer que tengo momentos de debilidad. La veleta está siempre ahí, intenta arrastrarme, aunque cuanto más escribo menos me afectan sus vientos.

Y después de haber compartido mi experiencia ¿me cuentas qué tipo de escritor@ eres?

 

2 comentarios

  1. Hola, Mar.
    Si solo existieran los dos extremos y no el híbrido diría que soy más escritor de mapa que de brújula. Realmente lo que pienso es que casi todo el mundo somos híbridos y que el concepto de escritor de brújula o mapa “puros” son límites que muy poca gente alcanza.

    Creo que la pregunta es “hasta qué punto planificas tus escritos”. Está implícito que hasta los escritores de brújula toman apuntes mentales; como bien dices los que realmente pueden presumir de ser brújula gozan de una memoria prodigiosa, ¿pero para qué necesitan memoria si siempre se están dejando llevar por las musas del momento? La necesitan porque ellos tienen pensada su escaleta, su guión y sus fichas de personaje. El mapa existe en su mente, simplemente no han querido escribirlo.

    En el extremo contrario hay que entender que un mapa no es lo mismo, ni por asomo, que el viaje. Al final, cuando estás en mitad del bosque y los arboles lo tapan todo, es tu brújula personal la que te dicta cómo seguir de forma fluida y no ningún mapa. Pensar en un esquema tan detallado e inflexible que lo tiene todo descrito es tener ya escrita la novela en sí, a la que solo falta alguna descripción y añadido para completarse.

    Si digo que soy de mapa es porque, en una novela, no podría comprometerme durante uno o más años de escritura sin conocer bien a mis protagonistas, especialmente cuando escribo en primera persona y el protagonista es el narrador ¡se podría ir al infierno todo el estilo! Por eso debo trabajar ese detalle antes de lanzarme a la novela en sí.

    Luego de cuidar a los protagonistas trazo un esquema sencillo, donde pienso qué quiero contar y qué capítulos necesito para contarlo. Hacerse un esquema no es ninguna tarea titánica, lleva unas pocas horas y me parece fundamental tener claro lo que espero conseguir.

    También hay que tener en cuenta que el esquema no te gobierna a ti, está para seguirlo cuando te atascas y necesitas ayuda, pero lo puedes readaptar en cualquier momento. Por ejemplo: yo proyecté 12 capítulos en el libro que trabajo. Cuando llegué a la mitad, me di cuenta de que dos de los que llegaban a continuación serían un relleno innecesario y que el penúltimo podía incluir un giro distinto. ¿Qué hice? pues ni corto ni perezoso trabajo ahora con diez capítulos y el nuevo giro para el penúltimo. El mapa no tiene en ningún caso que ser un límite, es una ayuda.

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    • Muchas gracias E. Q. de La Torre por compartir tu experiencia. Creo que es muy interesante y enriquecedor conocer cómo trabajan otros escritores.
      Estoy de acuerdo contigo en muchas cosas, lo de escritor “puro” de brújula o de mapa son extremos exagerados y creo que muy pocos autores están en esos extremos, como bien dices. La mayoría de los escritores somos híbridos, cogemos un poco de todo para hacernos nuestros propios sistemas.
      Mucha gente también me ha comentado que utilizar las técnicas del escritor de mapa para organizarte no es tan rígido como parece al principio. A mi no me funciona demasiado bien, aunque luego puedas cambiar cosas, es el proceso previo antes de la escritura el que consume todas mis energías para la escritura. Eso no quiere decir que no trace esquemas generales o algún resumen de hacia dónde va la historia.
      Pero esto es lo divertido de escribir, cada uno lo hace a su manera y creo que lo importante de todo esto es disfrutar con lo que haces.
      Suerte con tu novela. Nos vemos por la red.

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