6 CONSEJOS DE ESCRITURA QUE DARÍA A MI YO DEL PASADO

6 CONSEJOS DE ESCRITURA QUE DARÍA A MI YO DEL PASADO para no meterme en líos de proporciones cósmicas.

Si cuando empecé a escribir las locuras que me pasaban por la cabeza hubiera sabido la mitad de lo que sé hoy, las cosas ahora serían muy distintas para mí o eso quiero pensar.

Se puede decir que he aprendido, y sigo aprendiendo, a base de cabezonería, de prueba y error y de mucho, muchísimo trabajo (vale, también gracias a la ayuda de todos esos escritores que comportan desinteresadamente sus conocimientos en las redes sociales). Y con este artículo solo pretendo evitar que otra gente pueda caer en los mismos errores de principiante en los que yo caí y sigo cayendo. A ver, equivocarse no tiene por qué ser malo, puedes aprender mucho y descubrir cosas muy enriquecedoras como: “jamás en la vida voy a volver a escribir una saga, antes me tiro por un barranco”. Ya me entendéis.

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Si, algo así como en “Regreso al futuro”, pero viajando solo al pasado  y sin paradojas espaciotemporales. 

Si mi yo del futuro me hubiera visitado con unos cuantos consejillos, me habría ahorrado muchísimos problemas en mi aprendizaje de las “artes escritoriles”. Lo primero que me hubiera dicho a mí misma habría sido:

1 -¡MARIFLOWER, DEJA DE BUSCAR MALDITAS EXCUSAS PARA NO ESCRIBIR!

Las artes “escritoriles” son como cualquier otra profesión y necesitan de una rutina diaria y una constancia. ¿Cuántas veces hemos pensado “hoy no han venido a visitarme los “musos” así que no estoy inspirada para escribir?

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Somos tus “musos” y hemos venido a inspirarte para que escribas. Venga, venga, ya estas tardando en aporrear el teclado. Hoy traemos a un flautista y todo.

Es una buena excusa, pero esto no ayuda a convertirte en “megaescritora” o “megaescritor chachi” de la muerte.

Escribir todos los días es tan necesario como respirar, aunque no estés de humor, o no tengas ganas, o tu jefe te haya hecho la vida imposible en el curro, o tu familia esté especialmente necesitada de atención, o… lo que sea. Sí, hay días en los que solo quieres hacerte una bola en una esquina y planear la destrucción del universo y sus alrededores. Pues no es excusa para no escribir. Puedes usar esa propia frustración o esos problemas como motor de tus palabras. Soltarlo todo sobre un papel también es una forma de desahogo emocional y nos evitamos la destrucción, que luego toca recogerlo todo y es un rollo.

Además, cuando estás algún tiempo sin escribir luego cuesta más hilar las frases y mantener un ritmo que de verdad te haga disfrutar de la escritura.

Es como apuntarse a un gimnasio. No vale ir dos semanas, soportar todas las quejas del cuerpo por haberlo arrancado del sofá, y luego dejar de ir porque tu cerebro te ha convencido para que devuelvas tu trasero al lugar que cree que le corresponde. Si después de un tiempo de vaguear decides volver al ejercicio, es como empezar de la casilla número 1: torpeza y agujetas hasta en lugares que no sabías que se podían tener agujetas.

Pues la escritura es algo parecido. Y sí, se pueden pillar agujetas en los dedos por teclear.

Os dejo aquí un artículo de Excentrya sobre “Cómo escribir más y crear un hábito de escritura”. Es un imprescindible contra la procrastinación.

Y si por una de aquellas, mi yo del pasado hubiera tenido uno de esos ataques de inspiración gracias a los “musos guerreros”, mi yo del futuro me hubiera tenido que advertir sobre:

2 – ¡PLANIFICA UN POCO, MARIFLOWER!

Sí, puedo verme gritándome algo así. Planifica algo antes de lanzarte a escribir o lo vas a lamentar después.

Seguro que alguna vez os ha asaltado una de esas ideas maravillosas que no te deja vivir porque te acompañan a lo largo del día, a todas horas, en los mejores y peores momentos de la vida cotidiana, y que te hace ojitos hasta que te rindes a sus pies gritando: ¡Sí, tengo que escribir tu historia!

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¿Cómo le vas a decir que no a esta idea? Imposible.

Y sin pensar en las consecuencias, sin mirar hacia delante o hacia atrás, coges tus útiles de escritura (lápiz, boli, papel, tinta, teclado…) y te lanzas al precipicio de escribir por escribir. Que como ejercicio está bien, pero aquí estamos hablando de un proyecto que queremos que llegue a alguna parte.

Vale, yo también he caído con todo el equipo en este agujero, que al principio es de color de rosa, o del color que más os guste, y luego se vuelve negro, negro. Negrísimo.

Aparecen nuestros “amigos” los bloqueos, empieza el drama y la procrastinación mientras miras a esa ida con resentimiento y frustración.

No, no, no. Mi yo del futuro, que es más sabia que mi yo del presente, me habría dicho que no me dejara seducir por esa idea maravillosa en la primera cita. Que pensara los pros y los contras y trazara un esquema sencillo de a dónde podría llevarme. Porque la alternativa a no pensar acabaría haciéndome girar como una veleta a las primeras de cambio y eso es lo más frustrante que puede pasarle a cualquier escritora o escritor.

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No queremos girar sin parar. No. No. No.

Lo importante es avanzar en una dirección clara.

Ah, seguro que alguien está pensando ahora mismo “es que yo soy más de brújula y no quiero coartar mi libertad creativa planificando. Es más divertido ver a donde te lleva el viento”. Estoy completamente de acuerdo con esto, pero os voy a contar un secreto: la mayoría de escritoras y escritores son del tipo mixto. ¡Tachán!

¿Y qué quiere decir? Pues que combinan el mapa con la brújula, dependiendo del momento del proceso. Y de nuevo, si estás empezando en esto de las artes “escritoriles”, un mapa, aunque sea en una servilleta sucia del bar, te puede ahorra muchísimos quebraderos de cabeza y frustraciones de proporciones épicas.

Os puedo asegurar que hay muy pocos escritores que sean 100% de brújula porque es una técnica muy difícil de manejar, a no ser que seas muy crack y tengas un cerebro privilegiado, pero eso ya vendrá con la práctica, que según dicen, hace maestros.

Mi yo del futuro recomendaría tener claro la trama principal, el conflicto, el clímax y el desenlace. Eso no significa que no pueda cambiar, que aquí ya nadie escribe sobre piedra. Todo está sujeto a modificaciones. Me gusta pensar que la escritura es un proceso vivo, orgánico y que puede mutar en cualquier momento.

Si por alguna de aquellas mi yo del futuro os ha convencido, os dejo aquí un enlace al artículo de Gabriella Campbell  ” 7 Métodos probados para planificar tu novela” .

Vale, esto de planificar esta muy bien, pero también puede pasar lo contrario y mi yo del futuro diría:

3 —¡QUE EL WORLDBUILDING SE TE VA DE LAS MANOS!

Y me cuesta reconocer que tiene mucha razón, la muy pedorra.

Los comienzos son difíciles para todos, pero más aún para los lectores que tienen que leer una descripción pormenorizada del mundo, su equilibrio social, político y religioso, sus clases y hasta el color de los calzoncillos de un señor que pasaba por allí. ¿Por qué les hacemos pasar a los lectores por ese suplicio?

Ahora solo me falta explicar la migración de las conchas marinas y como afectan al sistema político y económico de la ciudad porque es importantísimo para que se entiende la complejidad de esta ciudad en la que los personajes solo van a estar una noche.

Pues porque el “worldbuilding” es una de las partes que más tiempo y esfuerzo se lleva de un proyecto y claro, queremos compartirlo con todo el mundo. Y no es que no debamos. No, el problema son las formas.

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Ahora solo me falta explicar la migración de las conchas marinas y como afectan al sistema político y económico de la ciudad porque es importantísimo para que se entiende la complejidad de esta ciudad en la que los personajes solo van a estar una noche. 

Si lanzas a la cara del lector una descripción de tres páginas de cómo es ese edificio, va a morir de aburrimiento a no ser que seas Tolkien y creo que todavía no funciona muy bien eso de la reencarnación.

Así que lo mejor es intentar introducir el “worldbuilding” de una manera sutil, como si fueran los pilares de un edificio, que sabes que están ahí, pero que no puedes verlo porque el arquitecto ha hecho un trabajo maravilloso para que pasen desapercibidos.

Además, no quieres asustar a tu lector en las primeras páginas de tu obra. Se dice que el primer párrafo de cualquier libro es el que debería enganchar al público (aunque hay libros que no cumplen esas normas, ¿eh?, señor George R. R. Martin). Pero al menos, las primeras páginas deben contener la información suficiente para enganchar al lector y que quiera saber más de la trama. Es una técnica difícil de dominar, pero es muy efectiva.

Contar una historia es un juego equilibrado entre lo que se muestra y lo que se oculta. Es casi como la magia de la prestidigitación.

Aquí os dejo un artículo sobre el tema de la mano de Alister Mairon que sabe mucho de “Los peligros del wordlbuilding”.

Y hablando de contar… Mi yo del futuro tendría algo que decir al respecto:

4 — ¡MARIFLOWER, DEJA DE CONTAR Y MUESTRA LAS COSAS!

Pues aquí llevo un poco de ventaja sobre mi misma. Me he cansado de leer artículos respecto a esta cuestión. Y la verdad, es que tienen mucha razón.

Una narración es más interesante cuando muestras cosas y dejas al lector rellenar los espacios en blanco. No es lo mismo decir que “Pedro estaba enfadado” que decir “Pedro arrugó el papel entre los dedos como si estrujara un limón y lo lanzó contra la pared con todas sus fuerzas. Pero no fue suficiente para calmarlo, así que de un manotazo mandó por los aires todo lo que había en la mesa. Los bolis salieron volando con unas acrobacias que desafiaban a la gravedad y el resto de papeles acabó desperdigados por el suelo, formando un charco blanco alrededor de su silla.”

Se ve la diferencia ¿no?

Pues aquí Sinjania tiene un artículo muy interesante sobre “como aplicar el “mostrar, no contar” en tu escritura”.

Vale, es más largo mostrar que contar, pero de esta manera puedes matizar mucho las escenas y lo que se quiere transmitir. Y al fin y al cabo, esto de escribir es comunicar sensaciones, sentimientos…

Y para comunicar bien las cosas… Debería tatuarme en algún sitio visible este consejo:

5 — ¡POR MUCHOS “PALABROS” RAROS QUE USES NO SIGNIFICA QUE ESCRIBAS MEJOR!

¡Ah! Sí, lo confieso, yo también he caído en este error. Mi yo del pasado creía que por usar palabras rimbombantes, de esas que tienes que ir a buscar su significado al diccionario porque ni tu tatarabuela sabe de lo que hablas, parecía más culta y entendida en esto de la escritura. Y bueno, lo de encadenar subordinadas como si no hubiera un mañana también fue una obsesión de esta servidora.

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Ya llevo un mes buscando entre los libros de la biblioteca. ¿Encontraré por fin hoy lo que significan esas palabras que nadie entiende porque hace siglos que no se usan?

¿Resultado? Que mis lectores cero no entendían nada de lo que estaba ocurriendo en la escena.

¿Por qué hacía eso? Pues porque así creía que podía suplir mi falta de experiencia y sonaba todo como más “profesional” y “elevado”.

Pues, nada más lejos de la realidad.

Si escribes es porque quieres comunicar algo y si no usas el lenguaje de forma correcta tu mensaje no va a llegar a ninguna parte. Esa es la triste realidad.

A base de darme cabezazos contra esta idea, he aprendido que es mejor pecar de sencillez que de “rimbombancia”, que no vivimos en el barroco y creo que ya se ha superado eso del “horror vacui”. Cuando muestres cualquier escenas debes emplearte  a fondo para que el lector lo entienda la primera vez que lo lea. Es tu trabajo y no valen las excusas.

Con el tiempo y la práctica ya se pueden ir añadiendo más detalles, recursos literarios y toda clase de “decoración” para hacerlo bonito sin restar claridad a las escenas.

Y por si queréis ampliar más este punto aquí os dejo un artículo muy interesante de Silvia Barbeito “¿Antes muerta que sencilla? ¡No!”.

Seguro que sois más listas que yo, lo aplicáis desde el principio y no escribís libros de los que os avergonzáis por su narrativa que atenta contra la sensibilidad mental del lector.

Y por si todos los errores anteriores no fueran suficiente para minar la moral de cualquiera, mi yo del futuro siempre tiene que tener la última palabra:

6 —¡ESTATE QUIETECITA CON LAS SAGAS, MARIFLOWER!

Esto tiene un poco que ver con el punto de planificar.

Si me hubiera sentado a pensar las cosas y a hacer un esquemita de nada, puedo que no hubiera acabado con una saga de cinco libros.  Y es uno de los peores errores que he cometido como principiante. Si apenas sé manejarme con un libro ¿Cómo voy a escribir una trama principal y subtramas adyacentes?

Ya os lo digo yo: es lo más difícil que he hecho en mi vida. Es un proceso muy lento y doloroso porque por mi mala cabeza he tenido que reescribir capítulos y capítulos enteros. Ha habido drama, bloqueos, lloros, destrozos, procrastinación… y todo el abanico de estamos mentales por los que un artista es capaz de pasar.

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Sí, esta mujer también ha descubierto que escribir una saga es la peor idea del mundo. Me solidarizo con ella.

Pero como ya he metido la pata, pues a lo hecho, pecho. He buscado ayuda profesional para acabar con esta locura porque la acogida del primer libro entre los lectores cero ha sido bastante buena.

Así que no hagáis como yo. No empecéis sagas de fantasía épica hasta haber practicado bastante con relatos, novelas cortas y novelas largas.

Lo sé, me merezco una colleja virtual por no seguir mi propio consejo. Pero es lo que he dicho al principio del texto, si mi yo del futuro me hubiera visitado…

Espero que todo esto sirve de ayuda a alguien y sino, espero que os hayáis reído un poco, por lo menos.

¿También os hubiera gustado tener una visita de vuestro yo del futuro? ¿Qué os habría dicho?

Quejas y reclamaciones aquí. Soy toda ojos para vuestras respuestas.

Hablamos de nuevo cuando los “musos guerreros” me inspiren… Sí, necesito a estos señores para ponerme a trabajar ¿qué pasa?, cada una tiene sus fetiches.

 

Imágenes:

1- Fotograma de la película: “Back to the Future Part II”

2- Fotograma de la película: 300

3- Autor: Erik Jan Leusink. Web: Unsplash

4- Autor: Jordan Ladikos. Web: Unsplash

5- Autor: Henrique Ferreira. Web: Unsplash

6- Autor: Eliott Reyna Web: Unsplash

7- Autor: Gabriel Matula. Web: Unsplash

 

2 comentarios sobre “6 CONSEJOS DE ESCRITURA QUE DARÍA A MI YO DEL PASADO

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  1. Mar, me ha gustado muchísimo.

    Resalto, sobre todo, lo de no depender solo del momento de inspiración para ponerse a escribir, sino crear una rutina. El proceso de escritura tiende a romantizarse mucho: si has escrito muchísimas palabras en un día, se te considera un genio inspirado por las musas con un cerebro privilegiado que puede desarrollar tramas largas, no una persona normal que obviamente ha tenido su momento de inspiración pero que ha puesto mucho esfuerzo, trabajo y tiempo en el proceso, igual que cualquier otro haría en cualquier otro tipo de tarea. Está bien recordar que hay verdadero trabajo detrás de todo esto para hacerle justicia al escritor. También es importante, como dices, no usar la falta de inspiración como excusa en los días en los que no nos sintamos tan creativos. Como en todo proceso, habrá rachas mejores y peores. Por eso me ha encantado que lo comparases con un gimnasio; creo que así se entiende muy bien que escribir es una tarea normal como cualquier otra, no una actividad divina que depende de las musas más que del propio autor, jajaja.

    También me ha gustado el apunte sobre no decir: “Pedro está enfadado”, sino: “Pedro arrugó el papel entre los dedos”. Me ha servido bastante que pongas ejemplos prácticos de todo lo que explicas. Estoy muy de acuerdo con lo de asegurarse de que el lector entienda lo que quieres transmitir antes de usar palabras excesivamente formales.

    Como principiante, me apunto muchas de estas cosillas, pero seguro que también pueden servirle como recordatorio a quien tenga más práctica.

    ¡Un beso! 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias, Margarita, por haber leído el artículo. Me alegra un montón de que te haya servido como ayuda porque todos estos consejos son reales, vamos, que los he experimentado yo y he hecho lo que no se debía de hacer.
      La escritura no es un arte fantástico que depende de la inspiración, sino del trabajo constante, como cualquier profesión. Muchos profesionales dicen que es una carrera de fondo, y tienen razón. Hace falta dedicación, constancia y tener la cabeza amueblada de una manera determinada o sino todos seríamos escritores, jejeje.
      Ya me contarás como te va al aplicar los consejos. Espero que puedas escribir más y mejor.
      Saludos.
      MAR

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